NOTA DEL EDITOR
Mientras investigaba en el archivo de los Mendoza para escribir La princesa de Éboli, Almudena de Arteaga encontró un gran número de folios, escritos en francés, dentro del legajo correspondiente a Mencía de Mendoza, antepasada suya contemporánea del emperador Carlos V. Intuyendo su valor, los separó con miras a un futuro libro sobre este Austria cuya realización habíamos convenido con anterioridad.
Cuál no sería su asombro cuando, ya manos a esta obra, descubrió que esos papeles eran nada menos que una biografía sobre el emperador escrita por su hermana, Leonor de Austria, mujer de Francisco I de Francia.
Después de una lectura atenta, en vistas a su edición, Arteaga reveló que, al menos respecto de un hecho, Leonor se aleja notablemente de la versión histórica. En su escrito, el rol jugado por su marido durante su estancia en casa de los Infantado, en Guadalajara, lo atribuye Leonor de Austria a su hermano, el emperador.
Dejemos a los psicólogos la explicación de este «transfert». Almudena de Arteaga, como historiadora, cumple con el deber de señalarlo, y yo con el trámite de editarlo.
ATTILIO LOCATELLI